febrero 26, 2024

Militares de Ecuador retiran 1.500 metros de cables de internet en una cárcel

Las fuerzas armadas de Ecuador retiraron cientos de metros de cables de internet y televisión satelital en una de las peligrosas cárceles del país bajo el control de bandas narcotraficantes, informaron las autoridades este lunes.

Unos soldados ecuatorianos montan guardia en el exterior de la prisión de Machala el 15 de enero de 2024 © Ariel Suárez / AFP/Archivos

Fuente: rfi.fr

Quito (AFP) – En imágenes compartidas por el ejército se observa a militares equipados con escaleras para subir y caminar sobre los techos de la prisión de la ciudad de Machala (sur), donde quitan y cortan los enjambres de conexiones.

Los soldados inhabilitaron alrededor de 1.500 metros de cables UTP, de tipo ethernet, y coaxiales, que conectaban los pabellones con el mundo exterior, en un país sumido en una ola de violencia coordinada desde las prisiones por organizaciones criminales.

De acuerdo al comunicado del ejército, los alambres eran usados para «presumiblemente poder planificar actividades ilícitas desde el interior» de la prisión.

Datos del censo penitenciario de 2022 muestran que un 17% de los presos encuestados había tenido acceso a internet durante los últimos tres meses, mientras que el 19% había tenido acceso a un celular.

En operativos y requisas dentro de las cárceles ecuatorianas, la policía informa con frecuencia sobre la incautación de armas, drogas y celulares.

Los presos pueden llegar a pagar 10 dólares semanales por el alquiler de llamadas, y hasta 3.000 dólares por la compra de un celular propio, según el diario El Universo.

En Ecuador, unas 20 organizaciones siembran terror y usan las cárceles como centros de operaciones donde administran el tráfico de droga, los réditos del crimen y se pelean a muerte con bandas rivales.

Una nueva arremetida del narco estalló a comienzos de enero en Ecuador. La toma de un canal de televisión por hombres armados, la fuga de dos líderes criminales y decenas de enfrentamientos en las calles y cárceles llevaron al presidente Daniel Noboa a declarar un «conflicto armado interno» contra las bandas vinculadas a carteles colombianos y mexicanos.

La jornada de violencia dejó una veintena de muertos entre policías, presos y civiles, y más de 200 rehenes dentro de las cárceles durante varios días.