abril 15, 2024

“Prigozhin quiere convertirse en el rey del Donbás”

En Francia se publica un libro de Marat Gabidullin, veterano del Grupo Wagner. En entrevista con DW, habla de su antiguo jefe y explica por qué es incorrecto calificar a las tropas de Prigozhin como “ejército privado”.

La organización paramilitar rusa Grupo Wagner, que empezó siendo un pequeño grupo de mercenarios, ha cambiado considerablemente con el tiempo. Hoy es un ejército con aviones, artillería y su propio centro de oficinas en San Petersburgo. El primero en describir desde dentro la organización dirigida por el empresario ruso Yevgeni Prigozhin  es el antiguo mercenario Marat Gabidullin, que ahora vive en Francia. El 23 de febrero, la editorial francesa Michel Lafon publicará un nuevo libro suyo titulado “La révolte”. DW habló con el autor.

DW: Señor Gabidullin, cuando publicó su primer libro sobre el Grupo Wagner, Yevgeni Prigozhin seguía negando tener algo que ver con esta organización. Hoy admite que no solo está detrás de ella, sino también detrás de una granja de generadores de desinformación. Es uno de los principales actores en la guerra de Rusia contra Ucrania. Usted fue su asesor durante un tiempo. ¿Qué clase de persona es?

Marat Gabidullin: Solo fui asesor hasta cierto punto, en la situación táctica. En aquel momento, yo estaba en la guerra de Siria, señalaba la situación táctica en el mapa y respondía preguntas aclaratorias en la reunión con mi jefe.

¿Qué impresión le causaba su jefe?

Prigozhin es un líder duro, que a veces cruza la línea de la brutalidad y la grosería. Piensa a lo grande y, con su empresa, no se limita a realizar una sola actividad.

¿Qué orden impera en el Grupo Wagner?

El grupo sigue las reglas establecidas por la cúpula, formada por exmilitares. Cuando se da poder a los militares rusos, ellos inmediatamente desechan toda idea legal y de constitucionalidad, como si eso fueran tonterías liberales, y empiezan a hacer sus propias leyes.

Siria era una cosa. Creo que nadie duda de que era necesario luchar contra el Estado Islámico. Creo que incluso ahora, todavía existe una norma dentro de la organización, según la cual no se debe matar civiles ni robarles. Pero, en Ucrania, la situación es diferente.

Los clichés ideológicos y propagandísticos solo funcionan hasta el momento en que una persona se encuentra en zona de combate. Es entonces cuando se producen métodos crueles de castigo. Varias fuentes ya han confirmado que se están produciendo ejecuciones extrajudiciales. No veo ninguna razón para no confiar en estas fuentes.

¿Puede decirnos algo sobre las cifras de la inteligencia británica, según las cuales el Grupo Wagner cuenta ahora con 50.000 hombres?

Es una cifra absolutamente irreal. No caben en la estrecha sección del frente donde están operando en Ucrania. Al fin y al cabo, 50.000 serían un cuerpo de ejército. En todos los demás lugares donde opera el grupo, en el continente africano y en Siria, caben como máximo dos o tres mil hombres.

¿Tiene el Grupo Wagner sus propias fuentes de ingresos?

Al grupo Wagner le va bien mientras le vaya bien al presupuesto del Estado. Esta organización nunca ha sido privada. El término “empresa militar privada” es producto de la imaginación de los periodistas. El grupo opera a expensas del presupuesto del Estado, a expensas de los contribuyentes.

¿Sigue siendo Dmitry Utkin el comandante supremo del Grupo Wagner?

Sí. Utkin es la mano derecha de Prigozhin, su compañero. Aparentemente ha habido una redistribución de la carga. Utkin controla las actividades del grupo en África y Siria, y el propio Prigozhin directamente en el Donbás. Su verdadero objetivo en el Donbás es conquistar todo el complejo industrial. Quiere convertirse en el rey del Donbás, ni más ni menos. Ahora tiene condiciones favorables para ello. No tiene competidores.